La extrañeza del tiempo

Dos antiguos álbumes de fotografías familiares conducen a la protagonista de esta historia en busca de respuestas a preguntas fundamentales –quiénes somos; de dónde venimos– a través de un tiempo que no es cronológico, sino que gira en espiral infinita cosiendo inexplicables casualidades, y solo es capaz de detenerse y cobrar sentido en el mágico y misterioso instante de una foto.

Nadie existe solo. La vida es un transporte de carga genética, un interludio entre los antepasados que fueron y los herederos que serán. En el esfuerzo de la memoria por la resurrección de los muertos, esta genealogía sentimental rastrea geografías lejanas (Dinamarca, Eslovenia, Noruega, Venezuela, Austria…) y dibuja un árbol de cercanos ancestros, cuyas ramas y raíces conforman el propio sistema nervioso de N. Resnik.

Este libro de fotografías y palabras da a luz un pasado que impulsa hacia delante –a dónde vamos– no es una crónica histórica, no es una biografía, no es una novela ni un ensayo, ni siquiera un poema, no es más que un puzle acabado.