Twain a Kipling: “La verdad es que mis libros son simplemente autobiografías”

“Sois una panda de impresentables, los de allá. Unos sois miembros de la junta municipal y otros vicegobernadores; algunos tenéis la Cruz Victoria y otros el privilegio de caminar por el Mali del brazo del virrey. Pero yo he visto a Mark Twain esta dorada mañana, le he estrechado la mano y me he fumado un cigarro —no, dos cigarros— con él. ¡Hemos conversado durante más de dos horas! Comprended bien que no os desprecio; es la pura verdad. Sólo me dais mucha lástima, desde el virrey para abajo. Para paliar vuestra envidia y demostraros que aún os considero mis iguales, os lo contaré todo”. En 1889 Rudyard Kipling viajó por Estados Unidos y buscó al creador de Tom Sawyer y Huckleberry Finn en la ciudad de Elmira. La entrevista se publicó en el libro ‘From Sea to Sea’ y contiene, entre otras cosas, una interesante reflexión de Twain sobre la escritura, la memoria y las biografías:

“Regresó al enorme sillón y hablando de la verdad y cosas semejantes en la literatura comentó que una autobiografía era el único trabajo en el que un hombre, en contra de su voluntad y a pesar de intentar denodadamente hacer exactamente lo contrario, se revelaba ante el mundo como realmente era.

—Buena parte de la vida en el Misisipi es autobiográfica, ¿no es así? —pregunté.

—Tanto como es posible que lo sea cuando un hombre escribe un libro acerca de sí mismo. Pero en una autobiografía genuina creo que es imposible que un hombre cuente la verdad sobre sí mismo, como imposible es que consiga impedir que el lector perciba esa verdad.

—¿Tiene usted la intención de escribir su autobiografía?

—Si lo hago, como todos los demás, intentaré, con el más apasionado interés, demostrar lo bueno que era en todo aquello que haya redundado en mi descrédito; y, como los demás, no conseguiré convencer al lector para que se crea nada que no sea la verdad”.

La autobiografía de Mark Twain se publicó cien años después de la muerte del autor, tal y como él mismo había estipulado. Samuel L. Clemens sostuvo en otras ocasiones que “la verdad es que mis libros son simplemente autobiografías”.