‘Servicio completo’, la autobiografía de ‘Mr. Sexo’

De entre los grandes fornicadores de la historia figura en un lugar destacado Scotty Bowers. Este marine veterano de las batallas de Guadalcana e Iwo Jima. sigue vivo. Tienen 92 años y al parecer aún se le puede ver ocasionalmente como barman de fiestas privadas. Scottie es un portento de la naturaleza. Y su autobiografía ‘Servicio completo’ es alucinante. Un libro en el que las cejas se elevan según pasas las páginas preguntándote a quién no se ha follado este tío. La lista de amantes y de personas a las que proporcionó placer a través de terceros es interminable y muy notable: los duques de Windsor Eduardo VIII y la mujer por la que abdicó al trono, Wallis Simpson; el creador y director del FBI J. Edgar Hoover; los actores Spencer Tracy, Errol Flyn, Cary Grant, Montgomery Clift, David Carradine, Glen Ford, Rock Hudson, Noël Coward Laurence Olivier; las actrices Katharine Hepburn, Mae West, Rita Hayworth, Vivien Leigh; la cantante Edith Piaf; directores como George Cukor… peces gordos como Howard Hughes, Albert Rothschild o Malcolm Forbes, el editor de la revista Forbes… Hablamos de alguien que al famoso doctor Alfred Kinsey le organizaba encuentros sexuales de todo tipo para su famoso estudio ‘El comportamiento sexual de la mujer’ (1953).

A los 89 años Bower escribió sus memorias en las que sacó del armario ese Hollywood gay y lésbico de matrimonios apañados para la prensa, una historia oculta de las orgías, bacanales, desenfrenos y encuentros casuales que bullían en la industria del cine, cuyo epicentro era él como supremo alcahuete y amante siempre disponible. “Scotty no miente. Y conoció a todo el mundo”, advierte Gore Vidal.

Fue un niño de la gran depresión. Se crío en una granja de Illinois ordeñando vacas dos veces al día, siete días a la semana, trescientos sesenta y cinco días al año. Pronto entendió que la naturaleza nos programa como criaturas sexuales y que su misión en este mundo era experimentar y obtener placer. “Los niños de una granja saben perfectamente para qué sirven las erecciones. Estás rodeado de sexo todo el tiempo. Sabía que cuando a un cerdo se le empinaba y montaba a una cerda, nacían cochinillos alrededor de cuatro meses más tarde. Desde muy tierna edad vi a sementales galopando juguetonamente alrededor de cercados y corrales, con un pene erecto de más de noventa centímetros de largo. A veces los granjeros pagaban a un criador para que les llevara un semental joven con el cual aparear a una o más yeguas para que tuvieran un potro. El coito estaba en todas partes. Oh, qué diablos, llamémoslo como lo llama todo el mundo: la jodienda. Se follaba en todas partes. Nuestros perros y gatos siempre estaban follando. Los gallos montaban a las gallinas, los conejos se apareaban en los campos, las cabras se acoplaban en el corral. Toros, pájaros y abejas hacían lo mismo, y por lo tanto el sexo no era nada nuevo para mí. En realidad, antes de que empezaran a pelearse, alguna que otra vez los niños también oíamos a papá y mamá acoplándose. Echábamos un vistazo si en la puerta de su dormitorio había una pequeña rendija. ¿Y por qué no? Por lo que a mí respectaba, sólo estaban haciendo lo que les pedía la naturaleza. Pero por algún motivo la sociedad parecía regirse por valores más anticuados”.

En 1946 se estableció en Hollywood Boulevard como mozo de una gasolinera que consiguió convertir en un animado punto de encuentro caliente . Scotty debía ser alguien verdaderamente simpático y tener una personalidad atrayente y persuasiva. Con los chicos y chicas que se reunión en la gasolinera confeccionó “una larga lista de hombres y mujeres atractivos y estupendos, que estaban disponibles para líos con gente por diversión y por dinero. Toda propina o pago o transacción económica que pudo haber entre ellos no fue de mi incumbencia. Nunca cobré ni acepté un centavo por las citas que montaba para otros. Sólo quería que la gente se lo pasara bien”. Se convirtió en el gran celestino de la ciudad de los sueños y dotado como estaba de una libido y apetito sexual muy saludable participaba en muchos de estos encuentros. Lo hizo durante décadas. “Algunos incluso empezaban a llamarme ‘Mr. Sexo’.   Sea lo que sea lo que necesites, decían, llama a Mister Sexo, Scotty Bowers. Tiene todo lo que quieras”.

‘Servicio completo’ no es un libro erótico de los que tienen que ser leídos a una mano. Más bien estamos ante una biografía necesaria (célebre guionista Tennesse Williams escribió en su día un relato sobre la vida de Scotty Bowers, que él pidió que no publicara). Son unas memorias nada sensacionalistas escritas con una grandes dosis de cariño desde la mirada de un anciano que sabe que no hacen mal a nadie desvelando su apasionada y concupiscente vida. Me ha gustado especialmente el tono del libro, así como algunas de sus reflexiones sobre el sexo. “En cierta medida todo el mundo piensa mucho en el sexo. Es patente y manifiesto que forma una parte integrante y esencial de la naturaleza humana. El sexo define en gran medida quiénes somos y qué hacemos. Ejerce una fuerza inconmensurable sobre nuestros pensamientos y nuestros actos. Siempre me he preguntado por qué la actitud general ante el sexo era tan ridículamente tensa y conservadora. Sé que los victorianos tenían mucha culpa, pero los antiguos hindúes, los griegos y los romanos erradicaron los tabúes sexuales hace miles de años. ¿Por qué no aprendíamos la lección? La rígida actitud contemporánea en torno al sexo no tenía ningún sentido para mí. Lo único que hacía era asfixiar los instintos humanos naturales y causar de este modo un indecible sufrimiento y una culpa innecesaria (…) Yo sólo quería ver feliz a la gente. Simplemente actuaba de acuerdo con el antiguo rito de la oferta y la demanda. La única diferencia que había entre yo y, pongamos, un granjero, un carpintero o un tendero era que me había especializado en sexo. Era lo que ofrecía, lisa y llanamente. ¿Y qué mejor manera de calmar el espíritu, curar el cuerpo y elevar el ánimo que el sexo?”

Os dejo con un vídeo reciente de Scottie Boers