Por do salta la cabra salta la que la mama

Hace ahora cuatro años el rey Juan Carlos tuvo que ser operado de urgencia tras romperse la cadera en un safari en Botsuna. El accidente provocó un escándalo. En plena crisis económica y con la población padeciendo los recortes el monarca estaba de fiesta en África con su amiga Corinna su Sayn-Wittgenstein matando elefantes. Tuvo que pedir perdón en muletas en el hospital. “Lo siento mucho, no volverá a ocurrir”. La imagen de la monarquía española se hundía. Abdicó dos años después. La fotografía del rey posando con un elefante muerto provocó indignación. No era la primera vez que se veía envuelto en episodios similares. En Rusia le acusaron de matar a un oso borracho.

Pero es que la caza es deporte de reyes. Si Juan Carlos mató animales su madre no se quedó corta. Ella misma lo cuenta en la biografía “Yo, María de Borbón” que le escribió Javier González de Vega

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Angola 1953. Su Alteza Real Doña María de Borbón y Orleans divisa un rinoceronte: “Me dio tiempo a encañonar bien, tiré y le di en el codillo y cayó ¡Qué emoción ver a aquel bicho enorme que se acercaba! Luego, ya en el suelo, le tiré detrás del cuello. Desgraciadamente el cuerno no era muy grande, pero me tuve que conformar. Aunque teníamos permiso para matar de todo: elefante, rinoceronte, león, jabalí –que allí llamaban facocero- hipopótamo y gacelas (…) en aquella primera cacería también maté waterbucks, unas gacelas enormes. Cada día, además, tirábamos a las gallinas de guinea, que había muchas y eran buenísimas para el puchero”.

Kenia 1955: “En aquel safari matamos los elefantes Juan y yo (…) Fue emocionante (…) Cuando estaba preparándome no sé si olió algo u oyó algo; el caso es que se volvió hacia donde estábamos. Entonces el cazador blanco que venía con nosotros me dijo «tira ahora» Tiré dos tiros casi seguidos y le di en el codillo. El animal se arrodilló pero hacía esfuerzos por levantarse; yo tenía temblores en las piernas de ver aquella mole enorme intentando ponerse en pie tan cerca. Cargué de nuevo y, cuando estaba ya medio incorporado, tiré otra vez, y el cazador blanco conmigo ¡Pero el elefante era mío porque yo había hecho la primera sangre!”

En uno de esos colmillos María de Borbón se hizo tallar una imagen de la virgen de las Batallas,  la que lleva siempre san Fernando en la silla del caballo.

Cada año mueren cerca de 12 mil elefantes en Angola a causa del tráfico ilegal de marfil, según datos del Fondo Mundial por la Naturaleza (WWF) que, como consecuencia de esa actividad, estima que sólo quedarían vivos unos 250 elefantes en ese país.

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