Diez citas y un descargo de Albert Einstein

“La comodidad y la felicidad nunca me han parecido una meta. Estas bases éticas semejan los ideales del rebaño de cerdos… Las metas comunes del esfuerzo humano, obtener posesiones, éxito exterior y lujo, siempre se me han presentado como despreciables, desde que era muy joven”.

“Nada hay de lo que yo no pueda prescindir en cualquier instante”.

“Considero inaceptables las diferencias sociales, que en realidad están basadas en la violencia. Creo asimismo que sería adecuado para todos tanto para el cuerpo como para el espíritu, una vida exterior sencilla y sin mayores pretensiones”.

“Sólo una vida vivida para los demás vale la pena”.

“La industria de armamentos es, en efecto, una de las más grandes amenazas para la humanidad (…) Si la tercera guerra se lleva a cabo con el empleo de armas atómicas, la cuarta se realizará con garrotes y garras”.

“Que un hombre pueda disfrutar mientras desfila a los compases de una banda es suficiente para que me resulte despreciable. Le habrán dado su cerebro sólo por error; le hubiera bastado con la médula espinal desprotegida”.

“Estoy de veras convencido de que no hay riqueza en el mundo capaz de ayudar a la humanidad a progresar, ni aún en manos del más devoto partidario de tal causa. El ejemplo de las individualidades grandes y puras sólo puede elevarnos a pensamientos y acciones nobles. El dinero apela al egoísmo e invita siempre al abuso. ¿Es posible imaginarse a Moisés, a Jesús o a Gandhi con la bolsa de Carnegie?”

“Nunca gasto mi inteligencia en algo que puedo encontrar en un libro”.

“Pocos son capaces de formarse una opinión independiente de los prejuicios del ambiente y de expresarla con serenidad. La mayoría suele ser incapaz de llegar hasta los prejuicios”.

“Carta al presidente Roosevelt (1939): “En el futuro muy cercano el uranio podrá transformarse en una nueva e importante fuente de energía (…) este nuevo fenómeno llevaría asimismo a la construcción de bombas muy potentes (…) la fuente más importante de uranio está ubicada en el Congo belga”.

Estos fragmentos están extraídos del libro ‘Mi credo humanista’, donde también se incluye la carta con la que el científico rechazó la invitación a presidir el Estado de Israel: “Toda mi vida me he enfrentado con el mundo de los objetos y carezco de la capacidad natural y de la experiencia necesaria para oponerme a los seres humanos ni desempeñar funciones oficiales”.